pon al vuelo la hoja
esa que acabaría con toda la plaga
del alivio del cadáver
para la autopsia cosquillosa
para hacer evocaciones
vociferadas
las cuerdas bucales masticadas
como al tragar un engranaje
todo chorreo mancha y ensucia
como todo nacimiento
donde se alinearon un par de planetas
y hay moretones que se asemejan a números
que locos con guadaña se entregan para atraparte
si es muy fantasioso mejor mira la ventana pudrirse
el vidrio al contorno cortante en remolino
para brazos bien contorneados
nunca los míos fisurados y por romperlos
haz recolección de hojas todas
de afeitar con rastros de bellos,
emprenderla al vuelo, hay una canasta
para admirar el mimbre mas suave
por contados segundos,
olvidando que había vida
y comienza un frío goteante
quizás por venganza
seria trofeo de portadas de grindcore
especifico bien ese degenerado metal
digno único de mostrarme inútil y cicatrizando
asimismo inútil y cicatrizado
no como ese marica metalcore
Poemas acopiados por la ciudad de salinas, extensión real de mundo, la que hace falta para lo que todos crean de la poesía que serán mis escritos y los de mis colegas escritores, bienvenidos
sábado, 13 de julio de 2013
sábado, 6 de julio de 2013
Enrique Verastegui, un poema que buscaba desde hace tiempo
SI TE QUEDAS EN MI PAÍS, DE ENRIQUE VERASTEGUI
En mi país la poesía ladra
suda orina tiene sucias las axilas.
La poesía frecuenta los burdeles
escribe cantos silba danza mientras se mira
ociosamente en la toilette
y ha conocido el sabor dulzón del amor
en los parquecitos de crepé
bajo la luna
de los mostradores.
Pero en mi país hay quienes hablan con su botella de vino
sobre la pared azulada.
Y la poesía rueda contigo de la mano
por estos mismos lugares que no son los lugares
para filmar una canción destrozada.
Y por la poesía en mi país
si no hablaste como esto
te obligan a salir
en mi país
no hay donde ir
pero tienes que ir saliendo
como el acné en el cascarón rosado.
Y esto te urge más que una palabra perfecta.
En mi país la poesía te habla
como un labio inquietante al oído
te aleja de tu cuna culeca
filma tu paisaje de Herodes
y la brisa remece tus sueños
–la brisa helada de un ventilador.
Porque una lengua hablará por tu lengua.
Y otra mano guiará a tu mano
si te quedas en mi país.
En mi país la poesía ladra
suda orina tiene sucias las axilas.
La poesía frecuenta los burdeles
escribe cantos silba danza mientras se mira
ociosamente en la toilette
y ha conocido el sabor dulzón del amor
en los parquecitos de crepé
bajo la luna
de los mostradores.
Pero en mi país hay quienes hablan con su botella de vino
sobre la pared azulada.
Y la poesía rueda contigo de la mano
por estos mismos lugares que no son los lugares
para filmar una canción destrozada.
Y por la poesía en mi país
si no hablaste como esto
te obligan a salir
en mi país
no hay donde ir
pero tienes que ir saliendo
como el acné en el cascarón rosado.
Y esto te urge más que una palabra perfecta.
En mi país la poesía te habla
como un labio inquietante al oído
te aleja de tu cuna culeca
filma tu paisaje de Herodes
y la brisa remece tus sueños
–la brisa helada de un ventilador.
Porque una lengua hablará por tu lengua.
Y otra mano guiará a tu mano
si te quedas en mi país.
martes, 25 de junio de 2013
proverbio desterrado
distinto a los chancros sembrados
en el agua oscura donde flotan
los pasos
muy parecido a los sinónimos
usados para corregir
he quedado ahogado
recordando los hedores
convertidos en imploraciones
una aurora refleja un astro
a la vista de todo transeúnte
mientras mis ojos que se ahogan
-y todo lo demás de mi-
nadando en lagrimas
reptando en sueños
doliendo en fuerzas levantadoras
el papel que desempeña algo
reflejado
negativo en el lecho de
desaparecer
resplandeciente miseria
en avanzar
y retroceder
todo el peso de cada paso
a la vez ignorando y pateando
ahogando a un suicida
corrigiendo la irregularidad de la muerte
corrigiendo la irregularidad de la muerte
miércoles, 19 de junio de 2013
escozor
ella pensaba entonces nada más en sí misma,
imaginando con indiferencia
la eternidad sin inmortalidad…
Vladimir Holan - Eva
imaginando con indiferencia
la eternidad sin inmortalidad…
Vladimir Holan - Eva
esas palabras, su connotación
y su destino, que dirías moviendo
violenta la cabeza
a un micrófono incrustado a tus ojos…
aun si conservas tu belleza
no la he distinguido aun
una herida abierta
picadura a un coloso
víctimas de un método de cicatrización
que he admitido
tiene el ardor del ozono...
tiene el ardor del ozono...
lunes, 17 de junio de 2013
par de fragmentos de la Caída de Albert Camus
Mis relaciones con las mujeres eran naturales, sueltas, fáciles, como suele decirse. No me valía de ningún ardid, o únicamente de ese ardid ostensible que ellas consideran como un homenaje. Las amaba, según la ex-presión consagrada, lo cual es lo mismo que decir que nunca amé a ninguna.
La misoginia me parecía vulgar y tonta, de manera que siempre juzgué mejores que yo a casi todas las mujeres que conocí. Sin embargo, al colocarlas tan alto lo más frecuente era que las utilizara en lugar de servirlas. [...]
[...] Sobre todo me creí obligado a frecuentar regularmente los cafés especializados donde se reunían nuestros humanistas profesionales. Mis buenos antecedentes hacían que naturalmente fuera bien recibido. Y allí, como quien no quiere la cosa, soltaba un buen taco: "Gracias a Dios", decía, o bien sencillamente: "Dios mío..." Ya sabe usted que nuestros ateos de café son tímidos como unos primeros comulgantes. Al enunciado de aquella enormidad seguía un momento de estupor, se miraban estupefactos, después estallaba el tumulto; unos escapaban fuera del café, otros cacareaban con indignación sin escuchar nada, todos se retorcían en convulsiones, como el diablo bajo el agua bendita.
viernes, 14 de junio de 2013
Cementerio judío de Federico García Lorca
Las alegres fiebres huyeron a las maromas de los barcos
y el judío empujó la verja con el pudor helado del interior de la lechuga. Los niños de Cristo dormían, y el agua era una paloma, y la madera era una garza, y el plomo era un colibrí, y aun las vivas prisiones de fuego estaban consoladas por el salto de la langosta. Los niños de Cristo bogaban y los judíos llenaban los muros con un solo corazón de paloma por el que todos querían escapar. Las niñas de Cristo cantaban y las judías miraban la muerte con uno solo ojo de faisán, vidriado por la angustia de un millón de paisajes. Los médicos ponen en el níquel sus tijeras y guantes de goma cuando los cadáveres sienten en los pies la terrible claridad de otra luna enterrada. Pequeños dolores ilesos se acercan a los hospitales y los muertos se van quitando un traje de sangre cada día. Las arquitecturas de escarcha, las liras y gemidos que se escapan de las hojas diminutas en otoño, mojando las últimas vertientes, se apagaban en el negro de los sombreros de copa. La hierba celeste y sola de la que huye con miedo el rocío y las blancas entradas de mármol que conducen al aire duro mostraban su silencio roto por las huellas dormidas de los zapatos. El judío empujó la verja; pero el judío no era un puerto, y las barcas de nieve se agolparon por las escalerillas de su corazón: las barcas de nieve que acechan un hombre de agua que las ahogue, las barcas de los cementerios que a veces dejan ciegos a los visitantes. Los niños de Cristo dormían y el judío ocupó su litera. Tres mil judíos lloraban en el espanto de las galerías porque reunían entre todos con esfuerzo media paloma, porque uno tenía la rueda de un reloj y oto un botín con orugas parlantes y otro una lluvia nocturna cargada de cadenas y otro la uña de un ruiseñor que estaba vivo; y porque la media paloma gemía derramando una sangre que no era la suya. Las alegres fiebres bailaban por las cúpulas humedecidas y la luna copiaba en su mármol nombres viejos y cintas ajadas. LLegó la gente que come por detrás de las yertas columnas y los asnos de blancos dientes con los especialistas de las articulaciones. Verdes girasoles temblaban por los páramos del crepúsculo y todo el cementerio era una queja de bocas de cartón y trapo seco. Ya los niños de Cristo se dormían cuando el judío, apretando los ojos, se cortó las manos en silencio al escuchar los primeros gemidos. Poeta en Nueva York (1929-1930) |
miércoles, 22 de mayo de 2013
autopsia de angeles: poemas de Luis Franco
del libro: Ángeles SodomizadOs [Grilla de Éxodo]
Para hablar de la muerte me levanto temprano,
como un sordomudo al que estorba el silencio.
Jorge Enrique Adoum
-J-
Habrá que reinventar el canto
en las cimientes de las calaveras y los balazos
Un ángel remó mar abierto,
llegó a mí.
Hicimos el amor, el nos deshizo.
El amparo del titanio lunar
que sobrevive en los muelles
detuvo lo complexo de la armonía.
El criador enmudeció, crujían sus uñas.
El hambre desapareció de la tierra.
Las églogas acamparon en el infierno.
-L-
Ningún poema tiene final,
porque todos mueren antes de tiempo:
la herida sigue hirviendo y supurando
el agua porosa y estrellada
que recoge la historiografía de la moral sobre
él.
El saxofón rellenando mis pulmones
de la respiración abatida del testigo
que un día morirá en la excusa del progreso.
Así que para que todo siga en la jaula
[muerto y crasamente suave como este
poema]
como un racimo de uvas secas
en las manos del juramento circular
tuvimos que descubrir el ímpetu en los ojos
del álgebra
dentro del cero que es la potencia del sexo
puesto que lo negro no existe, hay que retornar a lo negro.
Esto será un minero rasguñando mi sufrimiento
traspapelados mis dedos en el repudio:
hágase la mujer
[artificio innecesario, reencarnación, paloma muerta].
Luis Franco González
1988, Santa Rosa, Salinas, Santa Elena, poeta y promotor cultural, ha publicado los poemarios Sueños Inconstantes (2010) y Ángeles Sodomizados (2012).
Organizador de las ediciones de los festivales Marejada y Sumpa Vive I y II, entre otros eventos culturales que se acercan en este 2013, como la tercera edición del festival latinoamericano Sumpa Vive. y la I Feria de Editoriales Cartoneras Latinoamericanas.
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