lunes, 17 de junio de 2013

par de fragmentos de la Caída de Albert Camus



Mis relaciones con las mujeres eran naturales, sueltas, fáciles, como suele decirse. No me valía de ningún ardid, o únicamente de ese ardid ostensible que ellas consideran como un homenaje. Las amaba, según la ex-presión consagrada, lo cual es lo mismo que decir que nunca amé a ninguna. 
La misoginia me parecía vulgar y tonta, de manera que siempre juzgué mejores que yo a casi todas las mujeres que conocí. Sin embargo, al colocarlas tan alto lo más frecuente era que las utilizara en lugar de servirlas. [...]



[...] Sobre todo me creí obligado a frecuentar regularmente los cafés especializados donde se reunían nuestros humanistas profesionales. Mis buenos antecedentes hacían que naturalmente fuera bien recibido. Y allí, como quien no quiere la cosa, soltaba un buen taco: "Gracias a Dios", decía, o bien sencillamente: "Dios mío..." Ya sabe usted que nuestros ateos de café son tímidos como unos primeros comulgantes. Al enunciado de aquella enormidad seguía un momento de estupor, se miraban estupefactos, después estallaba el tumulto; unos escapaban fuera del café, otros cacareaban con indignación sin escuchar nada, todos se retorcían en convulsiones, como el diablo bajo el agua bendita.

viernes, 14 de junio de 2013

Cementerio judío de Federico García Lorca



 
Las alegres fiebres huyeron a las maromas de los barcos
y el judío empujó la verja con el pudor helado del interior de la lechuga.

Los niños de Cristo dormían,
y el agua era una paloma,
y la madera era una garza,
y el plomo era un colibrí,
y aun las vivas prisiones de fuego
estaban consoladas por el salto de la langosta.

Los niños de Cristo bogaban y los judíos llenaban los muros
con un solo corazón de paloma
por el que todos querían escapar.
Las niñas de Cristo cantaban y las judías miraban la muerte
con uno solo ojo de faisán,
vidriado por la angustia de un millón de paisajes.

Los médicos ponen en el níquel sus tijeras y guantes de goma
cuando los cadáveres sienten en los pies
la terrible claridad de otra luna enterrada.

Pequeños dolores ilesos se acercan a los hospitales
y los muertos se van quitando un traje de sangre cada día.

Las arquitecturas de escarcha,
las liras y gemidos que se escapan de las hojas diminutas
en otoño, mojando las últimas vertientes,
se apagaban en el negro de los sombreros de copa.

La hierba celeste y sola de la que huye con miedo el rocío
y las blancas entradas de mármol que conducen al aire duro
mostraban su silencio roto por las huellas dormidas de los zapatos.

El judío empujó la verja;
pero el judío no era un puerto,
y las barcas de nieve se agolparon
por las escalerillas de su corazón:
las barcas de nieve que acechan
un hombre de agua que las ahogue,
las barcas de los cementerios
que a veces dejan ciegos a los visitantes.

Los niños de Cristo dormían
y el judío ocupó su litera.
Tres mil judíos lloraban en el espanto de las galerías
porque reunían entre todos con esfuerzo media paloma,
porque uno tenía la rueda de un reloj
y oto un botín con orugas parlantes
y otro una lluvia nocturna cargada de cadenas
y otro la uña de un ruiseñor que estaba vivo;
y porque la media paloma gemía
derramando una sangre que no era la suya.

Las alegres fiebres bailaban por las cúpulas humedecidas
y la luna copiaba en su mármol
nombres viejos y cintas ajadas.
LLegó la gente que come por detrás de las yertas columnas
y los asnos de blancos dientes
con los especialistas de las articulaciones.
Verdes girasoles temblaban
por los páramos del crepúsculo
y todo el cementerio era una queja
de bocas de cartón y trapo seco.
Ya los niños de Cristo se dormían
cuando el judío, apretando los ojos,
se cortó las manos en silencio
al escuchar los primeros gemidos.



Poeta en Nueva York
(1929-1930)

miércoles, 22 de mayo de 2013

autopsia de angeles: poemas de Luis Franco

del libro: Ángeles SodomizadOs [Grilla de Éxodo]


Para hablar de la muerte me levanto temprano,
como un sordomudo al que estorba el silencio.

Jorge Enrique Adoum

-J-
Habrá que reinventar el canto
en las cimientes de las calaveras y los balazos

Un ángel remó mar abierto,
llegó a mí.
Hicimos el amor, el nos deshizo.
El amparo del titanio lunar
que sobrevive en los muelles
detuvo lo complexo de la armonía.

El criador enmudeció, crujían sus uñas.

El hambre desapareció de la tierra.

Las églogas acamparon en el infierno.

-L-
Ningún poema tiene final,
porque todos mueren antes de tiempo:

la herida sigue hirviendo y supurando

el agua porosa y estrellada
que recoge la historiografía de la moral sobre
él.

El saxofón rellenando mis pulmones
de la respiración abatida del testigo
que un día morirá en la excusa del progreso.

Así que para que todo siga en la jaula
[muerto y crasamente suave como este 
poema]
como un racimo de uvas secas 
en las manos del juramento circular

tuvimos que descubrir el ímpetu en los ojos 
del álgebra
dentro del cero que es la potencia del sexo

puesto que lo negro no existe, hay que retornar a lo negro.

Esto será un minero rasguñando mi sufrimiento
traspapelados mis dedos en el repudio:

hágase la mujer
[artificio innecesario, reencarnación, paloma muerta].



Luis Franco González 
1988, Santa Rosa, Salinas, Santa Elena, poeta y promotor cultural, ha publicado los poemarios Sueños Inconstantes (2010) y Ángeles Sodomizados (2012).
Organizador de las ediciones de los festivales Marejada y Sumpa Vive I y II, entre otros eventos culturales que se acercan en este 2013, como la tercera edición del festival latinoamericano Sumpa Vive. y la I Feria de Editoriales Cartoneras Latinoamericanas.

Roberto Juarroz, un par de poemas


Cada uno se va como puede.


Cada uno se va como puede,
unos con el pecho entreabierto,
otros con una sola mano,
unos con la cédula de identidad en el bolsillo,
otros en el alma,
unos con la luna atornillada en la sangre
y otros sin sangre, ni luna, ni recuerdos.

Cada uno se va aunque no pueda,
unos con el amor entre dientes,
otros cambiándose la piel,
unos con la vida y la muerte,
otros con la muerte y la vida,
unos con la mano en su hombro
y otros en el hombro de otro.

Cada uno se va porque se va,
unos con alguien trasnochado entre las cejas,
otros sin haberse cruzado con nadie,
unos por la puerta que da o parece dar sobre el camino,
otros por una puerta dibujada en la pared o tal vez en el aire,
unos sin haber empezado a vivir
y otros sin haber empezado a vivir.
Pero todos se van con los pies atados,
unos por el camino que hicieron,
otros por el que no hicieron
y todos por el que nunca harán.


Entre pedazos de palabras 


Entre pedazos de palabras 
y caricias en ruinas, 
encontré algunas formas que volvían de la muerte. 
Venían de desmorir. 
Pero no les bastaba con eso. 
Tenían que seguir retrocediendo, 
tenían que desvivirlo todo y después desnacer. 
No pude hacerles ninguna pregunta, 
ni mirarlas dos veces. 
Pero ellas me indicaron el único camino que tal vez tenga salida, 
el que vuelve desde toda la muerte hacia atrás del nacer, 
a encontrarse con la nada del comienzo para retroceder y desnadarse.




miércoles, 15 de mayo de 2013

todo filamento es una raíz


Aun al piso le hace falta excremento que no precisamente vuela
no nos creamos con suerte por no ser catapultados
o el ir junto a alguien, está fallando la ofensiva

donde la risa de los niños se extinguió
el humo en la mente y más aclarado el cristal
siempre en la cueva polarizada de mis frecuentes pasos
cojeas tropiezos y llegadas arrastradas 
la invitación me incluía en su abismo

el favor sexual de las miradas
cuantas risas son de ebullición
o pueden ser palabras que nada encajan 
el estrabismo de la voluptuosidad 

olvidabas dando la espalda al destello 
te escondías en el piso con los ojos cerrados
nada brillaba en ese instante 
solo se escuchaba un espumante miedo sin latidos 

los lavados de cerebros
y su desuso aniquilaban
donde yo existía en pensamientos,
al dormir soñaban a otras personas

como muchas cosas que se preparan
pero en otras partes
como en la que estoy yo
ya están listas,
es cuando pierdo el tiempo
el baño, el café, la sal
muy temprano en la impaciencia 

las muchas trizas que se desatan tratan de atraparme
y estrangular al punto de los gritos
las desuniones que justifican el pasado
lo mucho que recrimina mi odio no selecto 
es la hora
la que veo en el reloj
es al frente lo que siento adelante
jamás es fresco el viento
si no el vacío en la piel
que te acerca al fuego

todo filamento es una raíz
muy a tiempo encontrado en la respiración
se aplastaba con la ligereza de la cima
por el piso de acogida
y la gente que a favor del viento
no se cortaba el cabello 

las olas de puertas repetidas
lo satisfecho al cabo de una puta
está, la patrulla de higiene
habita la esquina
es la causa de las tiendas desbordadas  
yo seguía aletargado pensando en repetir como los días
la sensación de la memoria como poder de mi mente 
para acumular esas ideas hasta materializarlas conmigo
y amar existir, representar un corazón 

miércoles, 8 de mayo de 2013

cuadrilla de ahogados


desde la preocupación por su desnutrición de virus
que se disuelven a la risa del celacanto
mas desgracias se enfilan por el apuñalamiento
del narval enfurecido con hambre de gotas
y las cámaras secuestradas al dar el hecho
como extraordinario, en el momento del arcoíris
que destruyo el huracán y salvó unos segundos a los rebeldes
ahora están felices mensajes de alivio en lugar de lapidas
hasta la persecución que justifica el escape
no hay humo que nos ponga más ciegos que no parar de correr
no hay choque que duela más que el amanecer
recordábamos que solo queríamos documentar el único arcoíris sin color
pero vimos el más colorido asesinato que hasta coloreó las cintas rusticas de la verdad
ya regresamos de tanto correr siguiendo el destellito intermitente

miércoles, 1 de mayo de 2013

gruta al cielo


Gruta hasta el cielo ¿quién imaginaria que sería un nivel?
en vidrio que se retracta al otro país, una luz potenciadora del reflejo
que nos toma por hormigas compone una selva de desechos
le llaman castigo a esa reacción de tierra y relámpago
cambia el viento por parajes, humo de iras, toses de refugio
umbilicalmente unidos a lo que nos jala por alejarnos
en esa dirección que nos promete a lo que nos aleja
pronto tendremos el desprendimiento como conjuro
y nuestro destino no habrá de ahorcarnos por querer detenernos
salvo que ahora se vive sobre cuerpos inertes, trabajamos de caminar
somos alguien en el silencio en el que nos haríamos visibles
hedíamos, damos a probar, nos precipitamos a rodar por la psiquis
y el sentido que falta siempre estará, pero está la costumbre
de lo extenuante
pandemias cristos y alergias, buena forma de recorrer el mundo
viendo mapas sin líneas de fronteras, ahora con agujeros de balas
los cráteres habitados temerosos del firmamento
admirando el abismo extraño en su medida conocido en su perdición
comunidades que planean desde el principio
y por conveniencia volar el sitio,
multiplicarlo por pedazos, que enseñarían de compartir
por ahora esa ruina tan bien edificada
nos envidia el don del desastre
de quien comparte dulcemente el progreso de las bestias
las bestias que no prosperan su fin.